La Extracción

Todos los procesos que realizamos para obtener la miel son completamente artesanales respetando en todo momento las abejas y garantizando que la miel sea de la máxima calidad. Nos gustaría destacar los siguientes procesos:

Para el manejo de las colmenas empleamos humo producido mediante la combustión de plantas aromáticas como el romero, laurel u orégano.

En el momento de retirar la miel, el desabejado se hace con un cepillo, cuadro por cuadro, tratando con la máxima delicadeza a las abejas.

Todo el proceso de extracción de la miel de los panales, el almacenamiento y el envasado de la miel se realiza en frío, sin alterar en ningún momento las propiedades de la miel.

Para el desoperculado de los cuadros, se realiza con un cuchillo desoperculador, cuadro por cuadro, y se pasan a un extractor que saca la miel de los cuadros mediante centrifugación.

Una vez extraída la miel, se almacena en los maduradores durante 21 días. Transcurrido este tiempo, se comprueba que la humedad de la miel no supere el 17,8%, y en ese momento se envasa de forma manual, bote a bote.

A continuación, colocamos de forma manual de cada una de las etiquetas que identifican nuestra marca, y procedemos a comercializarla.

Todos los procesos de extracción de miel se realizan en las máximas condiciones de higiene y seguridad, empleando en todo momento bata, guantes, mascarilla y gorro.

La Miel

Nuestra miel es una auténtica miel de montaña, de color negro y sabor fuerte, producto de la mezcla de las flores de plantas como brezos, castaños y robles, que consumen nuestras abejas y cuya combinación provoca ese color y sabor tan característicos y diferenciadores.

Se trata por lo tanto de una miel multifloral, negra, en la que todo el proceso se hace con el fin de que sea un producto de una calidad extrema, sin ningún tipo de alteración.

Actualmente comercializamos miel en tarros de 1/2 kg y de 1 kg.

El Propóleo

Además de la miel, también producimos propóleo, un excelente antibiótico natural.

El propóleo que comercializamos lo recolectamos a través de rejillas, específicas para este fin, que se instalan por encima de los cuadros de la colmena, y las abejas se encargan de tapar los agujeros con el propóleo que obtienen de las yemas de los árboles.

En ningún caso se recoge el propóleo por sistemas de raspado de los cuadros, debido a las impurezas que puede contener.

Una vez hemos recogido el propóleo, se introduce en el congelador durante 72 horas, y a continuación lo retiramos de las rejillas y lo almacenamos en recipientes de vidrio.

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